Ayer vino un lama a la Biblioteca Joan Triadú, de Vic, donde vivo.
Era el Ven. Thubten Wangchen, que nos habló primeramente de la situación del Tíbet.
Posteriormente habló un poco del budismo.
Me sorprendió -aunque ya le había oído en la radio- su actitud tan positiva: el optimismo domina su discurso, y tiene una risa realmente desprendida. Nos aconsejó a los asistentes vivir de esa forma: con alegría y con amor. Nos dijo que cada mañana hay que levantarse con alegría, con optimismo. Debemos estar motivados para animar nuestra jornada. Hay que ir a trabajar con ilusión, intentar hacer bien las cosas. Al final de la jornada, debemos valorar qué hemos hecho. Como el comerciante que al final del día hace caja y valora si el día ha sido bueno o no.
Ésta va a ser nuestra herramienta de control de las cosas: la evaluación del día pasado y la mejora al día siguiente. Si podemos mejorar algún aspecto de nuestro penamiento o nuestras acciones, lo haremos al día siguiente. Así crearemos, cada día un nuevo milagro cotidiano.
El pensamiento positivo es una herramienta para aprender y practicar diariamente, consiguiendo así vivir de una forma más plena y próspera. Que el mensaje del lama nos sirva, pues, como una nueva oportunidad en nuestras vidas para ser mejores cada día.
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